Profesora Berta Espinosa: “Los invito a seguir esforzándose para que la Educación Parvularia logre el sitial que le corresponde”

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Durante el mes de junio, la profesora Berta Espinosa recibió la condecoración Fides et Labor al Mérito Académico, reconocimiento que la PUCV entrega a un selecto grupo de profesores que, tras haber brindado testimonios de vocación y dedicación a la vida universitaria con una fructífera trayectoria, se alejan de sus aulas.

Tras este importante hito, la profesora Berta Espinosa comparte algunos recuerdos de su trabajo en la Universidad y su mirada de la Educación Parvularia.

-Al cerrar esta etapa en la PUCV, ¿qué recuerdos vienen a su mente y qué destaca de su paso por la universidad?

“La PUCV  y en particular la Escuela de Pedagogía (EPE), me brindaron un espacio formidable de desarrollo personal y profesional, como trabajadora intelectual, tengo mucha gratitud por quienes me acompañaron en este camino de aprendizaje diario, por mis colegas y sobre todo por las y los estudiantes, quienes me nutrieron y me dieron oportunidad de aceptar desafíos, de fortalecer mi autoestima, mi autoconcepto, mi perfeccionamiento y actualización. Valoro especialmente la libertad de cátedra que siempre viví y la autonomía académica que gocé.

Creo sin duda que la mejor época que viví en la Universidad es la del período en que ingresé hasta los años 90, me sentí muy orgullosa de pertenecer a esta casa de estudios superiores, que en esos años era un espacio muy propicio para el diálogo, la discusión y que fue activa en el tránsito a la democracia, se respiraba un ambiente de mucho respeto y aliciente para el emprendimiento del análisis político, creo que sentí en algún momento, un renacer de la institución que fue pionera en la Reforma de fines de los años 60”.

¿Cómo fue su experiencia de desarrollar una carrera académica conjugando su rol de mujer y madre, considerando que en la ceremonia fue la única mujer que se jubilaba?

“Conjugar el rol materno y la carrera académica no es fácil, pero en mi caso no constituyó un problema, en este sentido la universidad y la EPE facilitan la tarea, se respeta la normativa de protección a la maternidad, aunque en algún momento se debe optar, por ejemplo, si realizar estudios de postgrado o no, viajar fuera de la zona y el país o no, porque en esos casos alguien tiene que pagar el costo y lamentablemente la familia los sufre. En mi caso no puedo más que estar agradecida, porque mi trabajo, me permitió cumplir con muy poca tensión ambos roles. En la época en que ingrese a la universidad las académicas éramos un número muy menor, especialmente en las carreras típicamente masculinas, hoy la situación es distinta, sin embargo, creo que aún los cargos son desempeñados principalmente por hombres y ha costado que esa situación se revierta, son pocas las decanas y recientemente las académicas asumen cargo a nivel central. Espero que en un tiempo cercano, la rectoría sea asumida por una mujer. Le hace mucha falta a la universidad la mirada femenina y el estilo de trabajo en red típico de nosotras las féminas”.

-Usted estuvo muy ligada a la carrera de Educación Parvularia como profesora y jefa de carrera, ¿cómo ve la evolución de la carrera?

“En mis varios períodos como jefa de carrera, debo destacar que la gestión administrativa fue superándose cada vez más, la Universidad se modernizó en muchos aspectos y especialmente en ese ámbito, lo que facilitó el desempeño de ese cargo. La presencia de la carrera en ámbitos académicos nacionales y continentales se incrementó y se establecieron interesantes vínculos con instituciones gubernamentales como no gubernamentales. Las acciones de extensión y asistencia técnica, se dinamizaron y se participó en innumerables iniciativas en favor de la formación de pregrado en la especialidad. Los procesos de autoevaluación permitieron la gestación de nuevos planes de estudio y con ello una mirada de permanente autocrítica y mejoramiento. Se avanzó en el incremento tanto de los años de acreditación como de la asignación de recursos, para la docencia y mejor estar del estudiantado y los docentes de la carrera.  Un aspecto muy destacable lo constituye la conformación de un equipo de formadoras/es, con un alto compromiso por la formación de calidad, que fue un orgullo liderar, el espíritu de cuerpo con que se asumieron los desafíos y el apoyo de mis colegas para el emprendimiento de tantas tareas que debimos sacar a delante, también fue un aspecto que disfruté en la gestión curricular de la carrera. Se construyeron fuertes y amorosos lazos académicos y personales que aún mantengo y atesoro”.

-¿Qué desafíos tienen hoy quienes  se forman para ser educadoras de párvulos?

“Son muchos los desafíos que enfrentan quienes están hoy en proceso de formación en la especialidad, en primer lugar un compromiso con el desarrollo de su ser persona, de rigurosidad con el estudio, que implica el máximo de esfuerzo posible por desarrollar una actitud crítica propositiva, la potenciación de la creatividad que posibilite la innovación y el compromiso de contribuir a la creación de una cultura de la infancia más potente en la región y en el país -que tanta falta hace- y sobre todo con quienes viven en condiciones de vulnerabilidad, la opción por quienes están en condiciones de desmedro y la responsabilidad social son el sello que persigue la formación en la carrera y las estudiantes desde el primer día de su ingreso deben dar testimonio de esa misión. Otra gran tarea es el cultivo del respeto por los derechos de niñas y niños que debe ser resguardado en todo lugar, pero especialmente en las aulas, en estos espacios las/os educadoras/es en práctica debe ser garantes del cumplimiento de esa normativa. Y como últimos y no menos importantes desafíos, están el habituarse a sistematizar su práctica pedagógica, para dar testimonio de cómo aprenden las/os párvulos, contribuyendo al incremento del estado del arte de la educación parvularia, al mejoramiento de la calidad de los aprendizajes de ello/as y a la dignificación del rol de la profesión. Así también participar en los ámbitos gremiales y políticos, porque no se conseguirán mejores condiciones laborales si no se exigen con fundamentos y unión en la acción”.

-Finalmente, ¿qué mensaje compartiría con sus ex alumnas/os de Educación Parvularia?

“A los ex alumnos/as, hoy mis colegas, los invito a seguir esforzándose para que la Educación Parvularia logre el sitial que le corresponde, a defender y hacer carne el ideario pedagógico de nuestras/os precursoras/es, que sigue plenamente vigente y que muchas/os recién lo están descubriendo haciéndolo parecer como si fueran ideas recientes. A seguir construyendo la cultura de la infancia, haciendo esfuerzos por mejorar permanentemente el trabajo en aula con sus párvulos/as y con la familia de cada uno/a de ellos/as. A defender el juego como derecho fundamental de niños y niñas para aprender y negarse a la instrumentalización y sobre e híper escolarización que afecta a la Educación Parvularia, haciendo que pierda su sentido y significado, que no es otro que la formación integral de las personas.

Expresarles mi enorme gratitud por haber confiado en mi experiencia, poner a prueba mi sapiencia, por el respeto con que me trataron, por las críticas constructivas que me hicieron, por las alegrías que me brindaron sobre todo cuando las visitaba en sus aulas en la práctica profesional, lo que me nutría y me inspiraba para la docencia. Y por el cariño que me han demostrado con sus emocionantes mensajes de felicitación y afecto por el reconocimiento tanto del Colegio de Educadores, como el institucional”.