Académicas de la Escuela de Pedagogía trabajan en proyecto Fondecyt que busca fomentar la formación de lectores

Fondecyt Andrea Bustos

El proyecto Fondecyt adjudicado el 2018 tiene dos grandes objetivos, uno ligado a estudiar la alfabetización en niños y niñas, que tiene que ver con observar cómo los cursantes de tercero básico se comportan como lectores, dependiendo de algunas condiciones especiales de intervención en comprensión de lectura y, por otro lado, tiene relación con la formación de profesores para instruir a lectores.

El equipo de investigación está conformado por Andrea Bustos, como Directora del proyecto; Marcela Jarpa, como Co-investigadora; Cintia Montenegro, como Co-investigadora;  y Karol Calfual, Monserrat Fernández, Dominique Beoriza y Alejandra Tapia como ayudantes.

De esta manera, como primera etapa, se realizó un estudio experimental en 15 diversos establecimientos educacionales, trabajando con 23 cursos completos, evaluándolos en distintas habilidades relacionadas a la lectura. “Probamos una manera de ayudarlos a comprender mientras ellos todavía están en desarrollo de sus habilidades de base e independiente de la estimulación que tengan. Atendimos a 279 niños que son parte de la muestra experimental dura y evaluamos a 600 niños en total para entregar a los colegios datos de cursos completos”, señaló Andrea Bustos, Directora del proyecto.

Dentro de las competencias evaluadas se consideró: comprensión lectora, lectura de palabras, comprensión oral, decodificación, vocabulario y comprensión en texto expositivo y narrativo. El equipo se encuentra finalizando el proceso para poder entregar informes a los colegios de los resultados y puedan beneficiarse de ello.

Dado lo anterior, los resultados observados señalan que el modelo propuesto de acompañamiento es útil y que los niños/as en esta condición, pueden comprender mejor lo que leen, independiente de la dificultad del texto, de su edad y que tengan desarrollo diferenciado.

“Queríamos buscar una manera de resolver la paradoja, porque se les está pidiendo que aprendan leyendo, pero todavía no están en capacidad de ser autónomos, entonces con esta investigación estábamos tratando de suplir esa incapacidad, exponiendo que igual podrían leer comprendiendo, pero con ayuda de un experto y esa ayuda necesitábamos saber si era lo suficientemente útil y lo que dice el resultado es que sí y con los niños más grandes también funciona, entonces podemos trabajar con profesores de tercero básico”, explicó Andrea Bustos.

De esta manera, el segundo estudio irá de la mano de la tesis del cursante del Programa de Magister en Educación de la Escuela de Pedagogía, Rodrigo Valenzuela, y tiene relación con visibilizar cómo funciona el sistema de ayuda instruccional para formar profesores especialistas en este ámbito. Así, este proceso busca trabajar en una modalidad que permita replicar estos conocimientos a más profesores del sistema y tener impacto en el medio.

“Sabemos que en Chile la manera de estudiar comprensión lectora no es muy difundida y debería haber más gente pensando en esto, considerando las condiciones sociales de Chile, necesitamos hacer algo para que avance un poco, un objetivo social, con una bajada pedagógica”, agregó la Directora del proyecto.

Cabe destacar que el equipo está trabajando en el diseño del proyecto en conjunto a dos académicos de Brasil: Adriana Kida, de la Universidad Federal de Sao Paulo y Patricia Silva, de la Universidad Estadual de Londrina. El estudio se está comenzando a replicar en su país y junto a ello, el equipo chileno espera cubrir más rangos etarios. Asimismo, junto a un equipo español, conformado por Juan Antonio Núñez, de la Universidad Autónoma de Madrid, Elena Ciga Tellechea, de la Escuela Universitaria CEU de Magisterio de Vigo, María Aranzazu Senosian Carasusan, del Colegio Sagrado Corazón de Pamplona y con Nadezhna Castellano Sosa, del IIHA- Fordham University,  están trabajando en lo que respecta a la formación de profesores.

Karol Calfual, profesora de Educación Básica y ayudante del proyecto, valoró positivamente el trabajo y expresó: “mi experiencia ha sido súper enriquecedora para la formación, porque por una parte logramos aprender mucho más, tener otra mirada y también te permite proyectarte con proyectos personales, un magister o avanzar en nuestras propias investigaciones”.

Por su parte, Dominique Beoriza, también ayudante, señaló: “en mi caso, que soy estudiante de Educación Especial, ninguna de las dos profesoras me hace clases, entonces es distinto, es otro tipo de relación, pero la experiencia me ha ayudado bastante, han reforzado y desarrollado más las habilidades para llevarlas a la práctica, al trabajo diario que uno hace en la universidad. Además, como estudio educación especial me complemento con mis profesoras y compañeras, siento que es una buena instancia para complementarse con las otras carreras”.