Coordinadora de Práctica de Educación Básica PUCV: “Los procesos de cambio son lentos, se construyen en conjunto, reconociendo los distintos tipos de saberes”

Valentina-OEI

Tras su participación en dos importantes eventos convocados por OEI, CPEIP y la Universidad San Sebastián, la Coordinadora de Práctica de Educación Básica PUCV, Dra. Valentina Haas, nos entrega algunas reflexiones sobre el tema Prácticas Pedagógicas y Mentoría.

Durante el seminario “Reflexión sobre la práctica pedagógica en el proceso de inducción y mentoría”, organizado por OEI y CPEIP, se refirió al tema “Formación de Mentores para la Inserción Laboral de Profesores Principiantes”, basado en la experiencia del diplomado de mentoría para profesores noveles.

“Lo primero es precisar que la mentoría se utiliza con dos acepciones: la primera para aludir al proceso de acompañamiento de un profesor del sistema, del aula a un profesor en formación durante su proceso de práctica y, la segunda, para el profesor en ejercicio que -en una relación dialógica y simétrica- media en los procesos de inducción de su/s colega/s recién ingresado/s al sistema. Ambos son muy importantes, pero tienen matices en cuanto al qué, por qué, para qué  y cómo favorecer tal acompañamiento”, aclara.

Respecto al trabajo y a la relevancia que a nivel país tiene la mentoría de profesores noveles -la segunda de las acepciones- es importante destacar que, “a través de la implementación del proceso mediado y el reconocimiento público de la necesidad que sea una etapa acompañada por alguien capacitado para ello, es que se está avanzando o por lo menos comenzando a hacerlo”.

Agrega que “esto claramente debiera redundar en que los primeros años sean menos complejos para los profesores noveles, bajando las tasas de deserción que actualmente se ven entre los que desertan del sistema y en beneficio de mejores procesos al interior de los centros y el aula, en relación al aporte concreto de estos colegas como verdaderos y positivos agentes de cambio dentro de la educación”.

En base a estas experiencias, la Dra. Haas recomienda a los docentes que ingresarán próximamente al mundo laboral: cultivar la flexibilidad, paciencia, proactividad y perseverancia por el compromiso con una educación de calidad para todos y todas.

“En otras palabras, que comprendan que los procesos de cambio son lentos, se construyen en conjunto, reconociendo los distintos tipos de saberes. Estamos hablando de que son cambios progresivos, lentos, pero posibles. Frente a los cuales se hace fundamental que se paren empoderados, evidenciando sus competencias profesionales, que propongan, demuestren que la innovación es posible, pero con los demás colegas, no a pesar de ellos. La idea es convocar y que el entusiasmo por hacer las cosas distintas se contagie más que se imponga”, puntualiza.

Durante el conversatorio convocado por la Universidad San Sebastián, la Coordinadora de Práctica de Educación Básica, abordó el tema “Triada formativa, estrategia para generar procesos reflexivos en la práctica pedagógica”.

Según explica, la triada formativa es un espacio privilegiado y protegido dentro del proceso de la práctica en la Formación Inicial Docente, sustentado en la comunicación dialógica entre los formadores: mentor y tutor, y el o la profesora en formación, con el objetivo de compartir miradas y/o enfoques que favorezcan que este último fortalezca sus competencias docentes y asuma de manera autónoma y proactiva desafíos concretos como parte de este proceso de transición identitaria y de desarrollo formativo profesional.

Las triadas formativas en Educación Básica PUCV han sido asumidas “como una gran oportunidad de abrir una conversación entre formadores (mentor y tutor) y el profesor en formación, en la que la escucha activa y el rol protagónico de este último es trascendente”.

La Dra. Haas agrega que interesa que surja como una oportunidad para “transparentar visiones, siempre proyectando posibilidades para reconocer las fortalezas, los aspectos logrados y entender que más que debilidades son desafíos que nos invitan a seguir trabajando y mejorando. Desde un tema más metodológico, se abre al diálogo respecto a áreas que pueden ser importantes de focalizar el análisis del profesor en formación y para ello se plantean preguntas orientadoras que invitan a la reflexión y proyección. En otras palabras reflexionar en y sobre la acción en pro de mejorar nuestras propias prácticas”.