Estudiantes de Educación Básica PUCV finalizan innovadora experiencia de práctica intermedia

Foto PRA EBA1

En el contexto de la práctica intermedia, 11 estudiantes de Educación Básica PUCV finalizaron experiencia de aprendizaje-servicio en escuelas de la región de Valparaíso y región Metropolitana.

Los jóvenes fueron acompañados de un mentor/a perteneciente a las escuelas La Parva, Liceo Parroquial San Antonio, Centro Educacional Menesiano, Colegio María Auxiliadora de Valparaíso, Saint Rose School y Colegio Ilusión, junto a cuatro tutoras del Departamento de Práctica Docente de la carrera.

Para la Dra. Yasna Cisternas Rojas, coordinadora del Departamento de Práctica de Educación Básica PUCV “la experiencia que finalizó en la Práctica Intermedia ha permitido dar cuenta que debemos usar el contexto como una oportunidad, puesto que la escuela es más que la estructura. La escuela se hace desde el trabajo arduo de cada docente que se vincula con sus estudiantes. Y los docentes de aula han requerido cooperación en estas circunstancias y hemos aprendido de sus consejos y experiencias”.

Según dio a conocer, el trabajo se inició desde una tríada (tutora -mentor/a y profesor/a en formación), “donde el mentor describió el contexto de su grupo y establecimiento, a partir de ello, se estableció un plan de apoyo que lograra comprometer los saberes de nuestros profesores y profesoras en formación”.

Yasna Cisternas señaló que esto ha implicado trabajar desde el contexto de la comunidad escolar sin perder de vista las competencias del perfil de egreso y la calidad de la formación de los estudiantes. “Todos los productos de los estudiantes quedarán a disposición de nuestra comunidad en un Repositorio de recursos que estamos elaborando, donde se indican las características de lo realizado, según asignatura y curso”, adelantó.

Desde la perspectiva de los docentes que se desempeñaron como mentores, valoraron la instancia y proyectaron continuar en esta línea de aprendizaje-servicio. Uno de ellos es el profesor Juan González Irrazábal del Centro Educacional Menesiano de Culiprán en Melipilla: “estos últimos meses he aprendido mucho sobre redes y comunicación on line, tratando de adaptar este aprendizaje para dar lo mejor en mi tarea de educar. En este proceso llegó la alumna en práctica de la PUCV, que fue muy útil como apoyo para mi quehacer. Con ella logré llegar de mejor forma a mis apoderados y estudiantes. Me enseñó cosas extra curriculares, como a editar videos para mis pequeños, incluso me creó un canal de YouTube, donde ella misma subió videos de su creación. Además, me ha ayudado mucho en el diseño de Formularios de Google como método para realizar evaluaciones, que mis apoderados han aceptado con mucha alegría y alivio, debido a que es más fácil de usar en comparación con la forma en lo estábamos haciendo antes”.

Agregó que es muy necesaria una conexión estrecha entre las universidades y las escuelas. “No solo para los estudiantes en práctica, sino que para acercar los conocimientos que tienen los académicos universitarios a una realidad concreta de colegio en nuestro país, como es la escuela en que trabajo, ubicada en una zona rural de Melipilla (…) Por primera vez me enseñaron cosas nuevas de didáctica y a encontrar nuevos métodos para entregar ayuda, que en estos tiempos de pandemia son la clave para enseñar”, puntualizó.

Por otro lado, Marcela Piña Araya, profesora de la Escuela La Parva de Viña del Mar, comentó que “nadie estaba preparado para educar en condiciones de pandemia, que sin duda alguna ha sobrecargado nuestro trabajo y nos ha exigido esfuerzos colosales para mantener conectados a nuestros estudiantes con la formación a distancia, a pesar de las grandes desigualdades tecnológicas y de conectividad que tenemos. En este escenario fue muy grato trabajar con la estudiante de la carrera de Educación Básica de la PUCV, ya que demostró compromiso, buena disposición, responsabilidad, capacidad de reflexión, autocrítica y pertinencia que puso al servicio del proceso pedagógico que se estaba realizando en la escuela. Estas cualidades para mí son muy significativas, ya que me alientan a continuar creyendo que las nuevas generaciones de docentes llegarán con herramientas que nosotros no logramos desarrollar al inicio de nuestra formación. Sé que serán agentes de cambio, que contribuirán con la transformación profunda que necesita la educación de nuestro país”.