¡La cuarentena no es periodo de vacaciones! Pero… ¿si lo es para niños y niñas?

Daniela y Yovanna

Por: Daniela Parra Fonseca y Yovanna Ponce Salgado

Profesoras Carrera de Educación Básica PUCV

Profesoras Corporación Municipal de Valparaíso y Corporación Municipal de Viña del Mar

Sin duda, comenzar el año académico 2020 ha sido complejo. Las comunidades escolares se preparaban con planes de contingencia, por las marchas programadas de este primer semestre debido a las demandas sociales que se viven en el país desde octubre del año pasado y, debido a los acontecimientos mundiales y también locales, desde el 16 de marzo el Estado decide suspender las clases presenciales producto de la pandemia del Covid-19.

Las medidas de suspensión de clases generaron en la población una dificultad, las familias debían complementar la formación de los niños y niñas en los hogares, dejando aún más visible la desigualdad de nuestro país. Mientras algunos niños reciben material online de trabajo y cuentan con acceso a internet y recursos tecnológicos, otros están lejos de poder acceder a ello.

Con todo lo anterior, durante estos más de quince días de cuarentena el gobierno anunció, a través del Ministerio de Educación, que como medida de prevención de contagio se adelantan las vacaciones de invierno hasta mediados de abril, considerando que con ello es factible acortar la brecha de desigualdad que este tiempo de virtualidad ha mostrado de forma descarnada. Lo que no se contempla con esta medida, es el tiempo real de “vacaciones” y el resguardo de los “procesos pedagógicos”, de ello no hemos escuchado nada.

Es necesario señalar, tal como lo hizo hace algunos días atrás el Colegio de Profesores, hasta la fecha no tenemos un catastro real del trabajo virtual que se ha realizado. Sí sabemos que más del 50% de los hogares chilenos no cuentan con conexión a internet y que los recursos tecnológicos que pueden existir dentro del hogar son utilizados por más de un integrante familiar y que algunos realizan con ellos teletrabajo, incorporando por tanto la variable de tiempo y uso, como un indicador que no permite estimar si el trabajo en modalidad virtual para los niños y las niñas (que tienen acceso) ha sido desarrollado de forma satisfactoria.

Esta dificultad a la que se ven enfrentados las y los estudiantes, es decir la falta de recursos tecnológicos suficientes para realizar las tareas solicitadas desde los establecimientos escolares, sumado a que gran  parte de los adultos responsables de esas familias han tenido que seguir trabajando, no disponiendo del tiempo para acompañar y guiar a sus hijos en las tareas escolares, supone un incremento en la desigualdad de aprendizajes y, por tanto, un aumento en la brecha de segregación escolar, junto con incertidumbre respecto al futuro escolar de los niños y niñas, lo que genera ansiedad familiar.

El panorama no es alentador y las medidas tomadas no consiguen traer la calma suficiente ni a los padres, niños, profesores y comunidades educativas en general. Quizás la falta de espacios de diálogo, tan notoria en este tiempo de pandemia, entre todos los agentes que participan del proceso educativo, deja entrever que las medidas no consideran las realidades tan diversas que Chile posee.

Finalmente, el adelantar las vacaciones escolares para las dos últimas semanas de abril y la modificación del calendario escolar tiene como objeto, según la autoridad, asegurar que el aprendizaje de niños y niñas no se vea afectado. Sin embargo, los docentes sabemos que la educación no se fundamenta en la cantidad de horas y semanas lectivas que debiese contemplar el proceso pedagógico, sino en su calidad.

Lo que se aprecia es que las vacaciones escolares han sido suprimidas, dado que sabemos que su definición se sustenta en la suspensión temporal del trabajo, estudio u otra actividad habitual para descansar. En estas circunstancias, el receso escolar se sitúa en un tiempo que no permite su principal finalidad, que es, la recreación. El estudiantado no descansará ni se recreará en dicho tiempo, sino que solamente se asume que no recibirán más materiales y recursos por parte del profesorado que,  por otra parte, tampoco estará “descansando”.

Se ha reiterado en diversos medios de información a la población que la denominada cuarentena no son días de vacaciones para las familias, ¿por qué sí para niños y niñas chilenos?